viernes, 11 de diciembre de 2015

Aunque me fuercen yo nunca voy a decir...♪


Momento 1- Siempre fui una persona sumamente nostálgica, encuentro placer, ternura, seguridad en el pasado, me gusta contemplarlo, me encanta evaluarlo (sería muy Freudiana), pero no lo deseo, me gusta donde estoy hoy y creo fielmente que “caminar para adelante” y “no hay vuelta atrás” son dos frases ascendentes: siempre, si seguís caminando las cosas van a crecer/desarrollarse/evolucionar. Creo en el para adelante pero también en el para atrás, a veces sirve saber de dónde venimos o qué venimos haciendo para corregirlo o buscar algo mejor.

Momento 2- Ahora, yo siempre sentía que había nacido a la mitad de la historia, que había habido un montón de películas, hechos históricos, cosas que me había perdido y entonces ahora tendría que diligentemente ponerme a buscarlas/investigarlas para tener conciencia de mi historia en esta tierra. Pero al hacer eso me perdía de este presente y a su vez nunca lo alcanzaría, siempre estaría miles de años por detrás…

Momento 3- Estaba hablando con una amiga sobre cómo me da fiaca buscarme un nuevo psicólogo, cómo la que tenía antes era genial y me conocía y me daba fiaca tener que contar toooooda mi historia de vuelta para que entienda dónde estoy hoy; y recién entonces poder contarle mis problemas (misma tramoya que en el momento 2). Mi amiga me dice: pero la idea es que ella te conozca como sos hoy, no tiene mucho sentido que le expliques tu trauma de los 5 años de caerte de la hamaca. Si el psicólogo es vivo, te va a entender igual… “ Y tiene toda la razón, YO no soy mi pasado e historia, soy lo que soy hoy, entonces empezar desde ahí, no retroceder mil años para atrás para darme sentido a mi yo-actual. Yo cambié, soy otra, no puedo seguir explicándome con las mismas razones con las que lo hacía en mi infancia.

Momento 4- No solo nueva motivación para buscar un psicólogo macanudo sino nueva forma de encarar la vida. Definirme según mi hoy, mirar donde estoy parada. Dejar de mirar para atrás ni mirar el vacío temeroso del futuro. Soy como un caminador de cuerda, tengo que mirar hacia adelante, manteniendo el balance. Y construir nuevas experiencias y logros a partir de los cuales entenderme sin tener que remontar todo a mi lejano pasado; no olvidarlo nunca, pero tampoco hacer de él mi presente. Siempre supe que si hoy algo te sale mal o decís una boludez y causas una mala impresión o algo te da miedo, siempre lo podrás hacer mañana. Y si seguís intentando mejorarte, lo vas a lograr. Pero también, ejercitar el amor por el presente, valorarlo, verlo y vivirlo: no siempre tenemos que súper esforzarnos para “mejorar” a veces hay que dejar de pedalear y dejarse caer recibiendo el vientito y absorbiendo ese instante. 

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