miércoles, 15 de octubre de 2014

La manipulación de los objetos

Hoy caminando al lado de una juguetería y viendo los ostentosos y llamativos juguetes recordé mi niñez cuando entraba a esos increíbles lugares y quería todo, quería poseerlo todo y veía en esas cosas, en esos juguetes, un status que deseaba. El deseo de tener grandes cosas y poder mostrarselas a mis compañeritos (quienes sí las tenían). De peque siempre comparaba mi situación con la de mis compañeros "ellos tenían todos los juguetes último modelo que querían y yo no...", y me deprimía al respecto, me juzgaba y minimizaba por no tener las mismas grandes cosas. 

Pero hoy, cuando miré dentro del local y vi un juego de bowling de Barbie tamaño gigante pensé: ¿quién compraría eso? Fue hecho por una empresa en busca de compradores, y en caso de no encontrarlos, ese juguete  espantoso dejaría de ser, saldría del mercado y de su importante estante en esa juguetería. Aquél juguete depende de alguien que lo compre y le de valor. Y entendí que no eran los juguetes los que me daban valor a mi o a mis compañeros, sino que viéndolo a una mayor escala capitalista, los juguetes (o aplicado a todos los bienes materiales actuales) NECESITAN de nosotros para ser. Nos hacen creer que nosotros necesitamos de ellos para darles continuidad, para hacernos creer que nuestro valor surge de ellos, pero realmente no son nada sin nosotros. Sin un comprador para alimentar la industria ese bowling gigante de $400 sale del mercado como cosa inútil... Y yo que solía entrar a esos enormes santuarios de juguetes y pensaba: este juguete caro me va a dar algún tipo de identidad en el mundo, va a estar a la altura de los de mis compañeritos de colegio. Eso que tanto deseaba con ojos consumistas vacíos, realmente es un intento industrial de generar consumo, no es NADA a menos que la persona, transeúnte, niño, rico, indigente, sociedad le de el status (que se autopredica).
Ese juguete nació para generar plata, para ser vendido alejado de toda inocente creatividad y amor. Verán que dentro de dos años ese juguete no va a ser redituable entonces, se relanzará o suplantará por otro que sí lo haga. Ese juguete no ES valioso, no tiene precio sino hasta que alguien se lo ponga (y usualmente en vez de hacer nuestros propios juicios, aceptamos los precios que los locales o empresas les ponen...) 

Juguete o bien de consumo o ejemplar último modelo o remera de marca... es todo una mentira. Ellos no te dan valor, es triste ver como somos tan fácilmente manejados por las industrias y sistemas económicos que necesitan nuestros ahorros desechados en cosas último modelo que llevan un título vacío.



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